Exposiciones pasadas: Invitación a internarnos en el espejo de la realidad de Paloma Peláez

(Exposiciones pasadas recoge mi colaboración realizada para la web de www.artedegaleria.com en 2012-2013)
Hasta el 2 de febrero se expone en la Galería Magda Bellotti (Madrid), la exposición dedicada a la obra de Paloma Peláez (Zamora, 1958), titulada “A través del Espejo. La sensualidad emancipada”.
La colección, distribuida en los dos niveles de la galería, nos lleva a internarnos en el espejo de la realidad de Peláez, que no es sino un espejo de su propia época, el hoy. La artista utiliza dos tipos de soporte principales: el lienzo y el espejo, donde, con pintura esencialmente al óleo intenta representarnos esta realidad especular. Sus obras hablan de épocas pasadas que se actualizan en la medida en que los espejos traen ese pasado al presente. En la medida en que el espectador contemporáneo viaja al pasado contemplando obras que se hablan entre sí, que se reflejan y mantienen, en una dialéctica común, el mensaje transmitido por la sensualidad femenina.
Las obras que pinta sobre espejos suelen dejar un espacio donde se evidencia el soporte al que se puede acercar el espectador. Estos mínimos espacios abiertos dejan ver esta sensualidad emancipada que da lugar al título de la exposición. Una sensualidad que, para ser observada en sus más mínimos detalles, invitan al espectador a observar la obra con la mirada voyerista del sujeto de la antropología de la contemplación. Contemplar sin ser visto. Salvo que al utilizar los reflejos de los espejos, esa contemplación no inocente, se torna en un contemplar y ser contemplado, impelen al diálogo. La figura sensual femenina te devuelve la mirada y te desnuda interiormente como ella lo está exteriormente. Te invita a participar de su simplicidad y libertad sensual.
Los cuadros sobre lienzos son de otra naturaleza distinta. A través de la posibilidad de contemplar un interior francés o un interior holandés, se nos permite viajar en el espacio, trasladarnos en el lugar. Esto es, la exposición nos permite no sólo un viaje al interior de nuestro propio yo, de nuestra propia subjetividad mediada por la mirada sensual de la mujer representada, sino que además nos permite la ubicuidad.  Viajar en el lugar, cambiarnos de lugar, mirar y ser contemplados en el espacio.
Para hacer este recorrido aún más personal, una de las obras incluso pregunta: “¿Qué tal?”. Una sencilla pregunta que encierra una respuesta complicada, ¿cómo es posible hablar con la obra?, ¿te responderá?

Exposiciones pasadas: Anish Kapoor dialoga con la luz y la oscuridad.

(Exposiciones pasadas recoge mi colaboración realizada para la web de www.artedegaleria.com en 2012-2013)
La Caja Negra, de Madrid, presenta la exposición “Shadows”, dedicada a los últimos trabajos del artista Anish Kapoor (Bombay, La India, 1954), hasta el próximo 12 de enero. Es una exposición sin grandes pretensiones formales: los cuadros que se exponen no llevan a su lado cartelas con su nombre. Son cuadros anónimos que forman parte de una serie que da nombre a la exposición. Además, son cuadros muy similares entre sí, en apariencia, puesto que todos son de un tamaño similar (medio formato), todos son aguatintas y se muestran en orden no jerárquico, con lo que no hay ninguno que sobresalga en importancia del resto, como si de un ejército de color se tratara.
¿Con qué elementos juega el artista? Para dar más énfasis a la homogeneidad de su colección, el artista repite los mismos elementos en todos los cuadros. A saber, en cada cual predomina un color: ya sea el verde, el naranja, el azul, el violeta, etc., que se va degradando conforme se acerca a los límites de la obra, hasta acabar oscureciéndose por completo; en la mayoría de las piezas se ha dejado una parte sin pintar, por lo que se muestra prácticamente el color original del soporte, ofreciendo una sensación de vacío. ¿Qué quiere representar? Esa ausencia de color, que muestra un blanco intenso, quiere representar la luz que ilumina la obra; el color en proceso de degradación hasta oscurecerse, muestra cómo el poder de esa luz comprende un espacio determinado limitado. Este diálogo entre la luz y la oscuridad, nos habla de la sombra, que es el tema central de la exposición.  Si todo fuera blanco o negro no existiría el gris. En este caso, la simple sutileza de lo  gris son las sombras. 
El término medio, lo gris, el mensaje, es importante para el artista puesto que intenta comunicarse con el espectador, que es realmente el que le da importancia a la obra. De hecho, los cuadros están protegidos por cristal que reflejan en cada momento al visitante.  El cuadro se muestra a sí mismo y muestra en sí mismo al espectador que lo contempla. Es la luz del cuadro la que permite ver al espectador. Si nos situamos cerca podremos reconocer nuestra silueta, nuestro contorno; a medida que nos alejamos, sufrimos la misma degradación que se nos muestra en la obra, hasta, finalmente desaparecer y no ser más que una sombra. La luz ha desaparecido para dar paso a la oscuridad, donde la sombra del espectador se vuelve para observar otra pieza. Esta doble dialéctica, este metadiálogo, es particularmente interesante en esta exposición debido a la sencillez en torno a la cual está articulada

Exposiciones pasadas: El dinamismo del mar en Eduardo Sanz

(Exposiciones pasadas recoge mi colaboración realizada para la web de www.artedegaleria.com en 2012-2013)
“Cuando me acuesto me digo: sueña en color. Ya despierto me digo: caligrafía ideas y sé un honrado artesano, ya que la calidad y el resultado final es producto del talento”. Así abre la exposición de Eduardo Sanz (Santander, 1928), titulada “Mar a la Vista: 1943-2012”, que se expone hasta el 5 de enero en la Galería de Arte Fernández-Braso. Efectivamente, como dice este artista octogenario, es un honrado artesano que, a través del esfuerzo y la obsesión temática, ha ido forjando su obra transformándolo en arte. Básicamente lo que nos vamos a encontrar es el trabajo de un hombre apasionado por el mar. El segundo cuadro que se expone (Bajamar, 1943), pintado cuando apenas contaba quince años, ya indica las preferencias, preocupaciones e intereses de su autor: el mar (todavía calmo), los barcos que lo transitan, la línea del horizonte y las montañas. Este cuadro reúne muchos de los elementos que desdoblará en el resto de sus obras, tanto pictóricas como escultóricas.
Debido a que Sanz es, aún a día de hoy, un artista en activo, tiene una vastísima obra que abraza varias vanguardias artísticas: el informalismo, el expresionismo, el conceptualismo, el pop, el hiperrealismo o la abstracción. La muestra ha sabido elegir en las 25 obras que se exponen una buena muestra representativa de estos intereses formales del autor. No es de extrañar, por tanto, que los materiales, soportes y técnicas que vamos a ver sean muy variados. Esta investigación formal da frescor y vivacidad a la exposición, que, por otro lado, son también características del mar.
Otro de los aspectos interesantes del autor es que así como el mar es dinámico, su forma de enfrentarse a él también lo es. No hay dos mares iguales en la obra del autor. Ya sea porque el color que utiliza para pintarlo es distinto (encontramos mares completa o parcialmente verdes, azules, grises, amarillos, marrones), ya sea porque a veces el mar está intranquilo, furioso o calmado; ya sea porque aparece sólo o acompañado (de barcos, montañas, rocas, faros). Cada mar es único. Una de las señas de identidad que diferencia al artista es que, si nos fijamos, la línea del horizonte la eleva muchísimo, si no eliminándola, para que el verdadero protagonista se vea en su total esplendor; también sus cuadros están, mayoritariamente, en formato vertical. Esto hace que nuestra mirada se distorsione, de alguna manera, y tenga que acostumbrarse a este nuevo formato lejano a las típicas marinas.
Curiosamente se ha incluido en la exposición, una serie de cuadros llamada Cachón con patatas (2012), donde el protagonista deja de ser el mar, aunque permanece presente, y se centra la atención en los cachones que lo transitan.
Ahora bien, a parte de las pinturas también podemos encontrar obra escultórica. Es lo primero con lo que se va a encontrar el visitante, no obstante son las piezas 23, 24 y 25 de la exposición, las últimas. Hemos visto el mar y sus habitantes, pero no hemos visto cómo el hombre puede acceder al mar, cómo puede transitarlo, sentirlo en su furia o en su tranquilidad. Los elementos que permiten conectar al hombre con el mar son los barcos. La muestra ofrece tres esculturas de barcos (La FarallonaRozacordeles y Jorge Negrete) que en su factura pesada se contraponen a la ligereza del mar.

Exposiciones pasadas: Etienne Krahënbühl nos invita a tocar y manipular sus obras


(Exposiciones pasadas recoge mi colaboración realizada para la web de www.artedegaleria.com en 2012-2013)

El artista Etienne Krahënbühl (Vevey, Suiza, 1953) nos quiere llevar al campo de juego donde se encuentran sus esculturas para que entremos en contacto lúdico, nosotros también, con ellas. La exposición “Tocar, no tocar. Esculturas de Etienne Krahënbühl” nos invita a qué participemos, hasta el 31 de enero. El visitante de la galería Joan Gaspar de Madrid ha de jugar con lo que ve para poder comprender la obra del artista a través de sus manifestaciones particulares. 
A diferencia de muchas exposiciones en las que todos los elementos están sumamente controlados, su disposición está milimetrada, con sus correspondientes carteles amenazantes como “No Tocar”; esta muestra nos invita justamente a lo contrario, a manipular, a cambiar de sitio, a cambiar la posición de las obras. Esta particularidad nos ofrece  una experiencia íntima con unas esculturas que se mueven en el ámbito de la absoluta libertad, donde la experiencia con el espectador se hace más palmaria y real. Las obras dialogan con el visitante, le llaman a acariciarlas, a soplarlas, a empujarlas, a peinarlas y a despeinarlas y un largo etcétera;  y ellas, no sólo responden favorablemente, sino que vuelven al que interactúa con ellas pidiendo más, quieren hablar, quieren establecer una relación, son obras sociales. Este diálogo de acercamiento es particularmente estimulante para aquel que está acostumbrado a que la comunicación con el objeto artístico sea meramente intelectual o visual. El mero hecho de palparlas acerca la comunicación, algunas se mueven y se agitan, otras también emiten sonidos metálicos, otras trasmiten calor, algunas son suaves, otras rugosas, pero todas ofrecen una réplica al visitante. Todos estos elementos se pierden si no se habla con ellas a través del tacto. Tocar o no tocar, he ahí la cuestión. Son creaciones que no se entienden sin este diálogo, es necesario tocar para activarlas y ponerlas en movimiento, para que ellas se comuniquen entre sí y con el visitante.
Como se puede inferir por el contexto en que nos movemos el artista utiliza una dualidad de los opuestos en la muestra. No se centra en uno u otro sino en la relación, como proceso, que las une. No se centra en lo rudo o en lo elegante, sino en la relación entre ambas, que es lo que permite la interacción. Asimismo no se centra en la obra o en el espectador, sino en el proceso comunicativo, en el mensaje comunicado.  
Por otra parte, Krahënbühl trabaja materiales rudos como hierro patinado, acero oxidado, metralla,  caucho, que combina con plumas, plástico, filamentos compuestos por un tipo de aleación de níquel y titanio (Ni-Ti) para reflexionar acerca de la belleza en la rudeza y  sobre si es posible crear movimiento a través de lo aparentemente inmóvil, de si es posible crear ligereza a través de  la dureza en consonancia con lo ligero y elegante. Esta dialéctica interna de sus obras no es ajena al visitante, que, en cierto modo, puede proyectar sus propias contradicciones en las piezas. Encontramos, pues, dos formas de comunicación, que se invita a buscar a aquel que visite la muestra: una interna en la obra y otra externa entre la obra y el espectador. 

Sobre Planilandia. De 1884 a hoy.

Anoche acabé de leer el libro de Planilandia de E. Abbott y de ver la película homónima de 2007 y, claro, no podía resistirme a escribir un post sobre ello.

¿De qué trata el libro? Como podéis ver en las imágenes , trata de dimensiones, de interdimensionalidad, de planos, de formas, de movimiento, de viajes, de física, de metafísica, de transformar la mirada... Pero no corramos, situémonos  un poco y vayamos al meollo.
Cuadrado A hablando con su sobrino Hex sobre las 3D
Planilandia es un mundo plano donde todos los personajes (triángulos, cuadrados, hexágonos...) se mueven en dos direcciones del espacio. En este mundillo surge un incrédulo cuadrado que cree que hay algo más allá de su percepción, que cree en un “arriba y abajo” y no en un mero “Norte- Sur”;  que cree que hay una realidad más allá de la que ve que ni él mismo puede comprender, pero sí intuir. Consciente de sus limitaciones busca comprender el misterio que le rodea y del que sólo puede ver una minúscula parte. La película, aunque cutre y mareante,  ayuda a representarnos el mundo de Planilandia de una manera que quizá el texto no consiga llegar a mostrar, incluso  con los dibujos del propio novelista que intenta, por todos sus medios, explicarse de la mejor manera.

Esfera y Cuadrado A hablando sobre la interdimensionalidad
La novela comienza con unas consideraciones muy interesantes sobre el mundo en 2D que, aunque innecesarias en gran medida para comprender el desarrollo de la acción, consigue que el lector se posicione y comprenda el complicado mundo de los planos. Así, se nos dirá que  las figuras solo pueden verse de lado (sólo pueden ver líneas que se acercan y se alejan), sólo pueden identificarse tocándose, para comprobar el número de lados e identificar al vecino, que necesitan moverse constantemente para evitar dañar con sus ángulos a los demás...

Esa primera parte, que constituye una descripción del mundo de Planilandia, ocupará una parte importante de esta novelita, y sirve para preparar el terreno para la novela propiamente dicha. La segunda parte narrará las aventuras de un cuadrado insaciable y curioso por vocación (Cuadrado A), que no se conforma con lo que ve, con lo que le cuentan, con lo que vive en Planilandia. Un cuadrado que quiere más,que  quiere alcanzar el infinito aunque lo tomen por loco. Viajará en sueños al mundo de primera dimensión y desde allí empezará a plantearse su propia existencia y su papel en el mundo. El texto está lleno de diálogos maravillosos, especialmente cuando el protagonista se enfrenta a habitantes de otras dimensiones.
La curiosidad de este personaje que sale de sí mismo, que transforma su mirada, que rompe las barreras que su propio pensamiento le impone;  hace que su horizonte se ensanche y se busque en el otro, aunque, para él también sea incomprensible.
Las 2D y las 3D

Es cierto que la novela tiene ya sus añitos (es de 1884) pero no por ello deja de ser actual. También es cierto que la idea de cuarta dimensión que se maneja está obsoleta- lo sabemos gracias a la relatividad y otros avances-  pero es un atisbo de lo que estaba por llegar con las revoluciones científicas del siglo XX.  Poder leer el texto de un autor polifacético, sobre un soñador empedernido, a las puertas de esta revolución científica, constituye un aliciente para acercarse a la novela.

Es es uno de los alicientes, pero hay muchísimos más. Se pueden hacer lecturas en clave metafísica, matemática, física, psicológica, etc. pero cada cual tiene que encontrarse con las suyas y dejarse llevar a las dimensiones desconocidas, en un texto que es raro y apasionante a partes iguales. Quién sabe, quizá se encuentre con este simple y atareado cuadrado en su viaje interdimensional.


El título del blog hace alusión a la difusión, visionado y amor por las imágenes. Reflexionaremos sobre las imágenes, sobre películas, sobre el género (audio)visual en general.
Exposiciones, comentarios, críticas, reflexiones, aportaciones, decisiones... llenarán cada rincón de Icon-o-rama.